Hace unos cinco años atrás, en una reunión de amigos, abrumados con deudas y cansados de nuestros horarios de trabajo, nos empezamos a cuestionar sobre la necesidad de emprender un negocio. Algo que nos permitiese bajar nuestras horas laborales, mejorar nuestro ingreso, y tener efecto en el tiempo que podríamos tener juntos a nuestras familias.

Luego de muchas ideas, alguien en el grupo dijo: “Creo que el mejor emprendimiento que podemos hacer es irnos de Chile”, todos nos reímos. 

Una vez que todos se fueron, porque al día siguiente teníamos que volver a la rutina, con mi esposa nos quedamos pensando en esa nueva idea de emprendimiento y su potencial de éxito, y así comenzó nuestra idea de que “Chao Chile” era la única forma de conseguir nuestros objetivos.

Esta página, usa de base nuestra historia, una historia que quiero compartir con otras familias que al igual que nosotros están cansados del sistema chileno, y por qué no decirlo del sistema Latinoamericano. 

No somos patriotas, ni sentimos amor por “la tierra que dejamos” y tampoco somos unos “resentidos porque la vida nos trató mal”. Somos personas que creemos que Chile está mal, y nunca mejorara. Dejando como una única solución el saltar del barco antes que se hunda.