¿Cuáles son las razones que hacen a una familia querer dejar su país?: Muchas.

Entre ellas seguridad, estabilidad laboral, acceso a la salud o simplemente casualidad. En nuestro caso, la razón del cambio fueron nuestros hijos y calidad de vida con ellos.

Según la Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (CASEN), al dejar Chile, nuestra familia era parte de 10% más “rico” del país. Éramos una pareja de profesionales, con estudios de postgrado, carreras sólidas y posiciones altas en empresas reconocidas. A juicio de muchos, no nos podíamos quejar. Pero la realidad era otra.

Como padres de tres maravillosos niños, hacíamos lo imposible por darles la mejor vida y futuro que pudiéramos comprar. Eso incluía pagar colegios particulares, planes adicionales de Isapre y seguros de salud frente a cualquier catástrofe. Además, claro teníamos una nana que los cuidaba y les cumplía todos sus caprichos mientras nosotros estábamos trabajando.

Suena muy normal, y para nosotros lo era. Era lógico que, si tenías un alto cargo, debías estar al menos 12 horas fuera de casa. Y por supuesto tenías que viajar, asistir a reuniones fuera de oficina, y claro aquellos días más livianos, tenías que demostrar que tenías la camiseta puesta compromiso con tu empresa, ya que es mal visto que te fueras a la hora si había tanto por hacer.

Era normal llegar a casa reventado, con colon inflamado, gastritis y un poco de lumbago. Comer algo a la pasada, esperando que los niños estuviesen en pijama, cenados y ojalá durmiendo, porque no tenías la energía para escuchar gritos y que te saltaran encima, cuando lo único que querías era descansar.

Mas de una vez los retamos por saltar encima nuestro, abrazándonos, sin siquiera comprender, que lo único que querían era nuestro amor después de un largo día sin vernos. Para nosotros era clave descansar, porque al siguiente día teníamos que repetir la agotadora rutina, pero no importaba, porque todo el sacrificio que hacíamos, lo hacíamos por ellos, por nuestra familia y por tener una buena calidad de vida……………Wait……….Sacrificar tu familia por tu familia? Sacrificar tu calidad de vida para tener calidad de vida?

En ese punto supimos que habíamos tocado fondo, casi no veíamos a nuestros hijos. Gran parte de la información que teníamos de ellos era a través de nuestra nana. No teníamos la energía para estar con ellos, de que servía tener un buen trabajo y un buen sueldo si estábamos perdiendo minutos preciados con quienes más amamos. Eso nos llevó a querer cambiar nuestra vida, y hacer algo para pasar más tiempo con ellos.

Emprenderíamos algo, que nos permitiese tener un horario más flexible, y estar más presentes en casa. ¿No era muy difícil o sí?

Como gran parte de las familias en Chile, teníamos una alta tasa de endeudamiento, pese a nuestro ingreso, nos alcanzaba para pagar con suerte el colegio de los niños, la Isapre, los seguros, los autos y el crédito de consumo que habíamos pedido para “consolidar” deudas.

Emprender algo en Chile, significaba capital y perdida de ingreso al menos por el tiempo que el negocio empezara a ser viable. Y por los horarios que teníamos, era imposible emprender un negocio, sin tener que dejar nuestro trabajo. Y perder el trabajo para un profesional sin ahorros, en Chile, es equivalente a saltar de clase social; peor aún, pierdes salud por no pago de Isapre, tus hijos pierden educación, porque ya no puedes seguir pagando el colegio y si arriendas puedes llegar a perder el lugar donde vives

Así después de hacer este análisis en una reunión de amigos, y ya sin muchas esperanzas de cambiar lo que venía para el futuro, alguien dijo: “Creo que el mejor emprendimiento que podemos hacer es irnos de Chile”, en ese momento nos reímos. Sin embargo, una vez que todos se fueron, porque al día siguiente teníamos que volver a la rutina, con mi esposa nos quedamos pensando en esa nueva idea de emprendimiento y su potencial de éxito, y así comenzó nuestra idea de que “Chao Chile” era la única forma de conseguir nuestros objetivos.

Así comenzamos esta aventura. Compartiremos con ustedes todo el proceso, que hoy nos tiene ya, hace tres años viviendo en Canadá y en proceso de obtener nuestra residencia permanente.

Referencias

https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/2017/03/30/me-canse-de-chile/

https://www.guioteca.com/economia-domestica/nuevo-mapa-socioeconomico-de-chile-en-que-grupo-te-ubicas-conoce-sus-caracteristicas/

https://www.nathanlustig.com/2015/11/26/the-best-thing-a-chilean-can-do-is-to-leave-chile/

Please follow and like us:

¿Han comprado alguna vez una palta (aguacate) verde en el supermercado, y cuando por fin madura se encuentran con la sorpresa que esta podrida? A mi juicio, eso paso con Chile. De ser “el jaguar de Latinoamérica” en los 90s paso a ser unos de los países con más desigualdad a nivel mundial.

Al igual que la mayoría de los países que hablan español (hay un patrón ahí), Chile tuvo más de una dictadura. La última duro 17 años, y abarco desde el año 1973 hasta el año 1990 (Eso dicen…).

Muchos de los que defienden “lo bueno” de la dictadura, destacan la estabilidad económica y el exitoso modelo económico, que ha puesto a Chile como “potencia” en el contexto de Latinoamérica.

Como en toda dictadura, hubo personas desaparecidas, torturadas y asesinadas, por pensar diferente o simplemente porque estuvieron en el lugar equivocado. Las razones que dieron lugar a la dictadura son irrelevantes para lo que quiero exponer.

Al final de la dictadura, hubo un traspaso de poder y administración general a los partidos que en ese monumento se identificaban de “izquierda”, la extinguida “Concertación de partidos por la Democracia”.

Al igual que Argentina y Uruguay, Chile y los gobiernos militares iniciaron aperturas comerciales y privatizaciones a un nivel nunca visto. El primer gobierno de la transición, liderado por Aylwin, fiel al programa electoral de la Concertación, opto por mantener la estructura del modelo económico delineado por las transformaciones de la dictadura.

Las diferencias con el gobierno de facto (Según la Concertación) estarían principalmente en la política social y en los aspectos referidos a la institucionalidad laboral, haciendo del modelo algo más cercano a la gente.

Este modelo trajo un tiempo de vacas gordas, que fue reflejada en los noventa por El Mercurio con un artículo que titulaba a Chile como el “jaguar de América Latina” cimentado en el crecimiento económico en torno al 6%. Este fue el momento en que todo Chile compro la palta más grande y hermosa que se podía encontrar en el mercado, sin embargo, aún estaba verde.

Así pasaron los años, defendiendo y protegiendo el modelo económico, porque a la larga, el crecimiento traería de la mano bienestar para todos. el ansiado y esperado “chorreo”. Sin embargo, esto nunca paso. Cuando fuimos a cortar la palta, nos dimos cuenta de que esta se había podrido.

Para entender esto analicemos las cifras en PIB. El PIB de Chile al 2017 era de 15,346.45 USD. El 10% de los chilenos tenia ingresos promedio que superaban los de Noruega (PIB 75,504 USD), mientras que los ingresos del 10% más pobre eran similares a los de los habitantes de Costa de Marfil (1,662 USD), unos de los países más pobres del mundo. Y en su gran mayoría tiene, en promedio, menos ingresos que los angoleños (PIB 4,170.31 USD).

Si la clase política, en los 90s hubiese estado a la altura, hubiese aprovechado la bonanza económica para desarrollar un modelo más justo y con una mejor distribución, quizás la palta hubiese podido ser disfrutada por todos.

Lo peor de todo, es que una vez que un fruto se pudre, no hay vuelta atrás. Y así esta Chile hoy. Podrido, en descomposición y sin posibilidad de mejora.

Referencias

https://idl-bnc-idrc.dspacedirect.org/bitstream/handle/10625/10465/98023.pdf?sequence=1

https://ciperchile.cl/2011/06/06/%C2%BFen-que-pais-vivimos-los-chilenos/

http://www.parralactual.com/no-somos-jaguares/

http://www.fundacionsol.cl/wp-content/uploads/2015/06/Verdaderos-Salarios-2015.pdf

Please follow and like us:
Presentación

Hace unos cinco años atrás, en una reunión de amigos, abrumados con deudas y cansados de nuestros horarios de trabajo, nos empezamos a cuestionar sobre la necesidad de emprender un negocio. Algo que nos permitiese bajar nuestras horas laborales, mejorar nuestro ingreso, y tener efecto en el tiempo que podríamos tener juntos a nuestras familias.

Luego de muchas ideas, alguien en el grupo dijo: “Creo que el mejor emprendimiento que podemos hacer es irnos de Chile”, todos nos reímos.

Leer más

Please follow and like us: